domingo, 5 de septiembre de 2010

COMO VIVIR CONFIADO EN UN MUNDO GUIADO POR EL MIEDO

     El temor no es racional. No se basa en hechos reales. Los investigadores han encontrado que el cuarenta por ciento de las cosas por las cuales nos preocupamos nunca ocurren.
  El trienta por ciento están en el pasado y no se pueden modificar. Otro doce por ciento de las preocupaciones implican asuntos de terceros que ni siquiera nos incumben. El diez por ciento de nuestras preocupaciones se relacionan con la enfermedad, ya sea, real o imaginaria. Esto deja sólo un ocho por ciento de las cosas por las que nos preocupamos con una mínima probabilidad de ocurrir.
   Estaba leyendo un artículo del Wall Street Journal acerca del “Gen de la preocupación” que los científicos han descubierto. Los científicos de la Universidad de Yale han identificado un gen de preocupación que puede contribuir a la preocupación crónica. Es un gen heredado de los padres, dicen los investigadores. Pero, concluyen estos doctores que el haber heredado este gen de preocupación no significa que usted no lo pueda vencer.
    El hecho es que usted no tiene porqué vivir ansioso y preocupado. La preocupación es un temor de menor grado. Es un interés que se paga por un problema antes de que este se haga efectivo. En la mayoría de los casos, según las estadíticas, lo que nos preocupa, nunca sucede. 
 Por eso David decía: "en el día que temo, yo en tí confío". El subtítulo del Salmo 56 dice que fue escrito "cuando los filisteos lo prendieron en Gat". ¿Cuándo fue llevado prisionero David en Gat?, solamente hay una ocasión en la vida de David cuando esto pudo haber ocurrido, está en 1 Samuel 21. 
  Allí nos dice que David tuvo temor a Saúl y a los habitantes de Gat. David supo qué era tener miedo. El miedo lo llevó a hecerse pasar por loco, increíble, en Gat, la tierra del gigante que había derrotado con su honda. Así que el miedo, el temor y la desconfianza es parte de la estrategia que usa Satanás para atemorizarnos.

   Creo firmemente que no podemos dejarnos guiar por el miedo, cuando eso sucede nos centramos en nuestro problema y gastamos tiempo en afligirnos que olvidamos que Dios tiene poder y nuestra desconfianza nos lleva hasta abandonar todo y quitamos la mirada de Jesús.
Le reto a que se deje guiar por la Palabra y las promesas de Dios para usted.
Realmente vivimos en un mundo guiado por el miedo, pero los hijos de Dios, somos guiados por el Espíritu Santo. 

Enfrente la vida... con todo!

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